LA EVOLUCIÓN DEL PROGRAMA DE PRODUCCIÓN DE CCBORDER EN RELACIÓN CON LA EVOLUCIÓN DE LA ESCENA ARTÍSTICA EMERGENTE EN MÉXICO

Buenas tardes. Ante nada agradecer la invitación por parte de Catalina Restrepo a participar en FOCUS y a CONARTE.

El tema de mi conferencia, "La evolución del programa de Producción del Border en relación con la evolución de la escena artística emergente" tiene como objetivo revisar cómo el Centro Cultural Border se ha desarrollado en términos de estructura dedicada a la promoción del arte emergente, en relación a la escena artística, específicamente defeña: sus carencias, necesidades, comportamiento, etcétera. También revisaremos algunos de los artistas que hemos presentado, cuya obra trabajada en Border es el antecedente del cuerpo de obra que hoy conocemos de dichos artistas, mismos que forman parte de la escena del arte emergente en México. Finalmente compartiré con ustedes algunos de los planteamientos que han surgido estos últimos años y que han tenido por consecuencia una reformulación de nuestros objetivos institucionales y del mismo programa de producción del Border.

Para los que no conozcan, el Centro Cultural Border es un espacio sin fines de lucro, dedicado a la producción, formación y vinculación en el campo del arte emergente, específicamente: artes visuales, multimedia y diseño. No vendemos obra, pues consideramos que el mismo ejercico de la venta afecta la producción y en muchos casos impide la experimentación y la toma de riesgos, aspectos a su vez imprescindibles para la evolución del arte, ya sea desde lo micro: identidades artísticas personales, hasta lo macro: identidad heterogénea de la escena artística emergente.

El perfil descrito es consecuencia del momento en el que nació Border. En el año 2006, tras el cierre de los espacios de arte joven de los 90's como La Panadería (1994 - 2002), La Quiñonera (1988 - 1990 con la muerte de Ribén Bautista), Temístocles 44 (1993 - 1995), entre muchos otros, había un vacío de espacios no comerciales, dedicados a la experimentación y enfocados en artistas universitarios e incipientes. Por lo mismo había una marcada necesidad de desarrollar una plataforma que permitiese a dichos jóvenes artistas ponerse a prueba, articular proyectos personales y experimentar con nuevos formatos y disciplinas, lo cual es prácticamente imposible de lograr en un entorno comercial.

La estructura de galerías comerciales, por el contrario, estaba bien posicionada y era heterogénea: Desde OMR, Kurimanzutto, Nina Menocal, Enrique Guerrero, Hilario Galguera, a otras con un perfil mas jóven como Garash o Proyectos Monclova, pasando por galerías que recién se estaban incorporando por esos años como Arróniz o Yautepec. Todas ellas conformaron y en muchos casos renovaron, desde diversos frentes y junto a otras que se sumaron posteriormente como Labor, Tal Cual o Fifty 24MX, una red de espacios comerciales dedicados principalmente a fomentar el coleccionsimo ya existente y a formar nuevos y jóvenes coleccionistas, lo cual siempre es necesario para el fortalecimiento y la proyección del sistema artístico, no ajeno a las estructuras capitalistas. Sin embargo, tanto la escena artística como el mismo mercado del arte requieren a su vez de una infraestructura de espacios de experimentación sin fines de lucro, ya que en última instancia son éstos los que promueven los procesos de innovación.

La problemática con las galerías comerciales es que tienen poco margen de acción. Son pocos los artistas jóvenes que dichas galerías pueden insertar en el mercado ya que éstos no han alcanzado el nivel de madurez y legitimidad necesarios. Aunado a lo anterior, dichas galerías suelen invitar a los artistas emergentes a trabajar formatos comerciales y producir obra "vendible". Las galerías comerciales no tienen la posibilidad de apostarle a proyectos experimentales o con cierto nivel de riesgo ya que su principal objetivo es vender y los proyectos de experimentación, en soportes no tangibles, que no integren en su diseño aspectos que permitan su conservación, que sean producidos con materiales perecederos, o formatos invasivos, no son posibles para el 80% de las galerías comerciales cuyos principales coleccionistas hacen uso del arte para decorar sus casas, independientemente del valor artístico que sus nuevos dueños depositen en la pieza. Son pocas las galerías que tienen acceso a colecciones de arte, públicas o privadas, enfocadas en construir un acervo representativo del arte contemporáneo nacional, latinoamerciano o internacional. En este contexto los artistas se encuentran con la incapacidad para acceder a los espacios tradicionalmente encargados de proyectar y construir las carreras artísticas. Por supuesto el acceso a museos es a su vez mucho más complicado por que, salvo contadas excepciones, éstos suelen trabajar con artistas ya posicionados, de trayectoria reconocida.

Ante esta situación, año 2006, con una escasa y pobre red de espacios dedicados al arte emergente, y con la falta de voluntad de los espacios consolidados de integrar en sus proyectos a artistas menores a 30 años, nace el Centro Cultural Border. Primero como un espacio de presentación de proyectos experimentales de arte sonoro y música electrónica, intervenciones de graffiti, pintura e ilustración, y posteriormente, para el año 2008, con una estructura articulada a partir de un programa de producción y otro de formación que se retroalimentaban, y abordando proyectos de artes visuales, multimedia, graffiti y diseño. Con lo anterior en mente y en el transcurso de los últimos ocho años, hemos presentado un aproximado de 70 exposiciones, 90 intervenciones de espacio y 20 presentaciones de proyectos de artes electrónicas y digitales. A partir de dichos proyectos hemos trabajado con más de 200 artistas y más de 20 curadores invitados, para muchos de los cuales su paso por Border ha representado el primer paso sólido en su desarrollo artístico profesional. Por lo mismo hemos generado y provocado un acervo bastante interesante e ilustrativo de la escena del arte emergente en cuanto a identidades artísticas, diversidad técnica, y propuestas discursivas.

Desde Border entendemos el arte emergente como aquel conjunto de propuestas impulsadas por jóvenes artistas que estan en definición de su propia identidad artística, entendiendo ese proceso de definición, búsqueda, experimentación, como un proceso imprescindible para alcanzar cierto sentido artístico a largo plazo. Como tal nos hemos dedicado a asesorar, apuntalar y proyectar la producción de obra de dichos artistas, así como procurarles vínculos que les permitan acceder a otras instituciones de mayor relevancia que Border, a nivel local y nacional, a través de nuestro programa de vinculación.

Para poder entender el contexto en el que nos hemos desarrollado me gustaría citar algunos espacios, físicos y virtuales, que ya sea desde el año 2006 o actualmente han estado contribuyendo justamente a la evolución de la escena del arte emergente, desde una vocación no comercial y sí de desarrollo y experimentación. En el año 2008 nace Casino Metropolitano de la mano de Leonardo Callejas, con el apoyo de Rafael Uriegas, y Living Art Room, iniciativa de Catalina Restrepo. Por esas fechas, en el año 2009, se presenta también Ovo Espacio por parte de Tamara Ibarra. No fue si no hasta el 2011 que empezó a haber un boom de espacios dedicados a la producción y exhibición de arte emergente, sin fines de lucro y/o dirigido por artistas como: Atea, Neter, Crater Invertido, Bikini Wax, entre otros. Considerando el amplio espectro de espacios que desde el 2006 han abierto, cerrado y otros que siguen operando, nuestra aportación debe ser por supuesto contextualizada en una escena nutrida de propuestas muy diversas, con objetivos institucionales a su vez también diversos.

Regresando a Border y más concretamente a nuestro Programa de Producción, hemos hecho una selección de 16 artistas, 3 colectivos y 4 curadores cuyo trabajo consideramos por una parte representativo de la identidad artística de Border en tanto espacio con una línea de trabajo específica, acotada en las artes visuales, multimedia y el graffiti, y que abarca procesos de producción, investigación, difusión y vinculación. Muchos de ellos son artistas o curadores cuya presentación en Border fue de los primeros pasos que daban en el inicio de sus carreras. Tan es así que es curioso incluso como muchos de los proyectos que en su momento se presentaron casi no tienen relación con la obra que estan generando los mismos artistas ahorita, pues como comentaba en un inicio, Border siempre ha sido una plataforma dedicada al desarrollo de las identidades artísticas en proceso de definición, es decir, aun por desarrollarse, y como tal hemos defendido siempre los procesos experimentales y con cierto componente de riesgo, obviando cuestiones como la coherencia con el cuerpo de obra anterior. Esto ha permitido un contexto relativamente liberador para los artistas que se han implicado con Border pues les ha permitido desarrollar sus proyectos atendiendo principalmente cuestiones relacionadas con una intención genuina de desarrollo artístico y personal, más que cuestiones relacionadas con el mercado o posicionamiento de sus carreras.

He dividido estos 23 artistas, colectivos y curadores considerando ciertas tendencias que tienen en común. De tal manera presento 4 grandes perfiles que tienen mucha relación con las disciplinas en las que se ha centrado Border. Estos grandes perfiles son: Del Graffiti a las artes visuales; Formatos bidimensionales tradicionales y experimentales; Nuevos Medios y Proyectos Curatoriales Autorales. También revisaremos el punto de la carrera en que el artista, colectivo o curador colaboró con Border, para ver qué hicieron luego y con qué otros espacios se fueron vinculando.

Del Graffiti a las artes visuales
Dhear 06 - Seher 06 - Saner 10 - Trash 11 - Chachacha! 11 - Curiot 12 -

Formatos bidimensionales tradicionales y experimentales
Dulce Chacón 08 - Helena Fernández Cavada 09 - Rafael Uriegas 09 - Ramiro Chaves 10 - Fernando Pizarro 10 - Rita Ponce de León 10

Nuevos Medios
Mario de Vega 06 - Amor Muñoz 08 - JP Villegas 08 - Lorena Mal 12 - Daniel Perez Ríos 13
Mario de Vega, Arcangel Constantitni. Ivan Abreu, Manrico Montero, Juan Jose Rivas, Rogelio Sosa, JP villegas.

Proyectos Curatoriales Autorales
Karen Huber 10 - Iñaki Herranz 11 - Violeta Solis horcasitas 12 - Catalina Restrepo 12 - KGR & Asociados 14- Monocromo 13,

Una vez revisado el trabajo que hemos desarrollado en el periodo 2006 - 2014 me gustaría compartirles los nuevos lineamientos del Centro Cultural Border para el año 2015, consecuencia de algunas problemáticas que hemos venido observando e identificando, con respecto a la escena y con respecto a nuestro propio proceder en el medio.

Con toda la proliferación de espacios y el auge que ha tenido el arte mexicano en la escena internacional y latinoamericana durante los últimos años, aunado a una mayor competitivdad entre artistas, curadores, espacios comerciales y no comerciales, se ha generado un incremento interesante de propuestas de todo tipo, especialmente en la Ciudad de México, y con proyección en el extranjero. El arte mexicano ha ganado visibilidad no sólo en Latinoamérica, si no a nivel internacional. De este contexo más competitivo se desprende una primera problemática y es que parece haberse despertado un sentido de urgencia y obsesión por parte de los jóvenes artistas por generar proyectos decididamente sólidos, lo más cerrados posibles y bastante acotados al tipo de arte avalado desde el sistema artístico hegemónico. En Border llevamos 8 años presentando proyectos estructurados bajo un esquema de exposición individual, versus o colectiva. Cada año revisamos entre 200 y 300 proyectos derivados de nuestras convocatorias (Quieres exponer en Border y Beca adidas Border) y se observa un desgaste no sólo en las formas si no también en los discursos que se proponen. Actualmente los artistas emergentes tratan de ofrecer un discurso artístico inequívoco y maduro, antes incluso de que por su corta edad sea lógico haber logrado dicho objetivo. Consecuencia de lo anterior, muchas disciplinas y procesos quedan relegados pues los jóvenes artistas cierran las puertas a los procesos de innovación y experimentación que son procesos característicos de la emergencia, y se enfocan principalmente en lograr un cuerpo de obra similar al de artistas de otras generaciones, con carreras consolidadas, ya sean nacionales o extranjeros, en un afán por posicionarse y pertenecer lo antes posible a la escena del arte contemporáneo nacional. En este afán por posicionarse, los discursos personales de jóvenes artistas quedan de algún modo subdesarrollados e incluso inexplorados, y se observan artistas alineados con los discursos en voga, alejándose de la posibilidad de identificar sus propias líneas de investigación y darles un enfoque personal y genuíno, con voluntad de ruptura, tratando de ofrecer nuevas perspectivas a los viejos discursos.

Aunado a lo anterior y tras un ejercicio de análisis de la escena del arte actual, desde Border tomamos consciencia de la reciente proliferación y operación de plataformas dedicadas a la difusión y exhibición de arte emergente, plataformas no solo físicas pero también virtuales. Como tal hemos observado que las oportunidades de exhibición y difusión del arte emergente para jóvenes artistas han crecido sustancialmente y que además parecen no estar funcionando para dichos espacios ni para los artistas emergentes, pues estimulan justamente la presentación de exposiciones conformadas por obra finalizada, como comentábamos anteriormente, obra lo más cerrada posible, sin fisuras, acotada en un discurso calculado y muchas veces poco espontáneo.

Resumiendo: el auge de la escena del arte mexicano dentro y fuera de nuestras fronteras, la profesionalización del mismo sector, el incremento de espacios dedicados al arte emergente, con y sin vocación comercial, el estado de las motivaciones de los jóvenes artistas, la falta de voluntad por parte de los artistas emergentes para cuestionar lo establecido, innovar y proponer, así como el desgaste de los formatos de exhibición en el marco de espacios independientes, nos invitan a hacemos diversas preguntas:

¿Siendo que las exposiciones individuales y coletivas son los formatos a los que acuden sin excepción Museos y galerías comerciales, siguen siendo éstos formatos funcionales para espacios no comerciales y dedicados a la experimentación?

¿Qué obligaciones tenemos en tanto espacio libre de acción, no sometido a esquemas tradicionales, imposiciones gubernamentales ni a objetivos relacionados con el mercado del arte?

¿Es actualmente sensato ofrecerle a un artista emergente que articule su quehacer artístico en torno a un formato expositivo que invita a presentar obra finalizada, como si ésta fuese la única posibilidad del quehacer artístico?

¿Dado su carácter críptico y endógeno, es la obra artística hoy en día lo suficientemente elocuente, o se ha generado cierta resistencia por parte del público a interactuar con la misma?

¿De qué otros modos se puede dar salida a las inquietudes discursivas de artistas y creadores?

¿Debe nuestro espacio abrir sus puertas a otros perfiles que trasciendan el del artista, incluyendo otro tipo de investigadores y productores que teniendo intereses artísticos sean pertenecientes a otras areas del conocimiento?

¿Cómo renovar los procesos de producción artística, implicando pensamiento de otras áreas del conocimiento como las ciencias sociales, las ciencias exactas, las ciencias naturales?

¿Es artista aquel que materializa sus proyectos en obra artística, o podemos trascender dicha idea y estimular el desarrollo de procesos creativos independientemente de que la salida sea o no considerada como obra artística?

¿Qué nuevos formatos para la difusión del conocimiento podemos implementar? ¿Son estos nuevos formatos atractivos para el público especializado y no especializado?

¿Cómo desprendernos de los formatos de exhibición tradicionales sin que el espectador se sienta desorientado?

¿Puede ser más rica la experiencia del espectador y usuario si se abren los procesos de investigación y producción, que si se muestra la obra como único contenedor posible del quehacer artístico?

¿Qué sucede cuando el usuario interactua con el proceso creativo en tanto partícipa del mismo? ¿Existe dicho interés por parte del público no especializado?

Estas preguntas, si bien han sido planteadas desde hace décadas por numerosos artistas, curadores, gestores y promotores, son, de algún modo, nuevas para nosotros. No pretendemos dar respuestas a todas ellas, más bien nos invitan a experimentar con nuestra propia actividad y buscar otras posibilidades en términos de gestión, curaduría, difusión, vinculación y producción. El contexto del arte emergente en México no es el mismo cuando abrimos en el 2006 que hoy en día. Las tendencias evolucionan, la infraestructura y escena nacional también lo ha hecho, y las necesidades de la escena del arte emergente son otras. Por dicho motivo nos liberamos de muchas premisas que si bien parecían acertadas hace 8 años hoy pueden resultar obsoletas. Nos estamos cuestionando si nuestro modo de interactuar con el quehacer artístico es el idóneo, si como centro cultural especializado en arte emergente podemos abrirnos a manifestaciones creativas que trasciendan lo artístico, si podemos a su vez liberarnos de presentar y promover obra finalizada, que de algún modo oculta o invisibiliza los procesos mismos que pueden ser mucho más valiosos que los resultados, y sobre todo, cómo podemos enriquecer la experiencia del público especializado y no especializado, proponiendo formatos alternativos que en el mejor de los casos se constituyan en nuevos referentes y nutran los procesos de producción, exhibición, difusión y vinculación del arte emergente en México.

En el marco de dicha reformulación de objetivos que hemos llevado a cabo entre Dulce Chacón, Coordinadora del Programa de Producción del Border, y yo en tanto Director, estamos tratando de modificar y reformular el campo de acción de nuestro Programa de Producción. Actualmente vemos en nuestra infraestructura la oportunidad de estimular otro tipo de proyectos y procesos, dedicando nuestro espacio y recursos a proyectos que tengan por premisa el desarrollo de procesos interdisciplinarios abiertos al público, y que impliquen tanto pensamiento artístico como la lógica inherente a otras áreas del conocimiento. Nuestra motivación principal es generar nuevas estrategias de trabajo, difusión, promoción e interacción con el público. De este modo estamos trabajando en una agenda articulada a partir de Residencias Artísticas de tres meses cada una, buscando que los proyectos seleccionados se desarrollen de formas flexibles, buscando que la manera de compartir con el público se enfoque principalmente en mostrar y compartir los procesos a partir de conferencias, talleres abiertos, encuentros, presentaciones de publicaciones e investigaciones, eventos de discusión e intercambio de ideas y bienes subjetivos, procesos de producción abiertos, entre otros formatos.

En concreto los proyectos son: "Oficina de bienes e intercambios subjetivos" de Taller de Ediciones Económicas, de Nicolas Pradilla; "Laboratorio Museológico en torno a la Historia del Arte Sonoro en México" de Carlos Prieto; y "Documento: Memoria, Partitura y Construcción Visual" de la Plataforma Arte y Educación. En colaboración con dichos creadores, cuyos perfiles son de diseñadores, investigadores, académicos, pedagogos, editores, buscamos explorar diferentes dinámicas a base de prueba y error.

Border, aun siendo actualmente un espacio asentado y posicionado, con cierta estabilidad económica y estructural, se sigue dedicando al arte emergente y debe ser un espacio que experimente con nuevas posibilidades de interacción con el arte emergente, poniéndonos a prueba y asumiendo riesgos en gestion y curaduría, la cual no acotamos como una práctica cerrada con un discurso exacto, si no como una práctica viva y contradictoria, de investigación y exploración, que debe permitirnos abordar nuevas posibilidades y de este modo ofrecer referentes diversos que nutran la escena del arte emergente nacional, entendiendo esta escena como el antecedente del arte mexicano del futuro. Cuanto más se abran los procesos de investigación, experimentación e innovación hoy en día, tanto más propositiva puede resultar la escena del arte mexicano del futuro, y consideramos que ésta es una tarea de todos los implicados, pero muy especialmente de los propios artistas emergentes, quienes deben comprometerse con su vocación y su práctica asumiendo la mayor posibilidad de riesgos posibles.