DE COMO LA CENSURA SE HIZO COSTUMBRE
Conversación entre Helena Fernández Cavada y Eugenio Echeverría
Introducción de Eugenio Echeverría

Si entendemos la censura como el "Dictamen y juicio que se hace o da acerca de una obra o escrito" o "Nota, corrección o reprobación de algo" según la Real Academia de la Lengua Española, entenderemos que todos la ejercemos de modo más o menos consciente, más o menos estratégico, más o menos contundente, pero todos la ejercemos. Los gobernantes sin escrúpulos que roban a la sociedad civil son primos de aquellos que acomodamos la contabilidad del mes para que el impacto fiscal sea menor, y éstos a su vez somos hermanos de aquellos que piden una cotización y hacen una transacción "sin IVA". Puedes o no creer en el sistema de recaudación de impuestos y su impacto en inversión pública, pero si recibes subsidio sobre la luz, el agua o el seguro social, o mejor aun una beca del FONCA, aceptas tácitamente todo lo que ello implica. Esto es pagar impuestos. Si recibes y no aportas... Todos robamos, según nuestras posibilidades y apoyándonos en pretextos más o menos convincentes. Sería difícil afirmar que uno mantiene una conducta impecable.

La censura existe bajo la misma lógica y se ejerce con un simple gesto. Una mueca, una leve sonrisa, el desvío de una mirada, son suficiente para hacerle entender a nuestro interlocutor que su opinión, su postura, su discurso no es aprobado. Quien lo ejerce repetidamente sobre un mismo colega, compañero, amigo o pareja, acaba logrando cierta timidez en el modo de expresarse del interlocutor. Finalmente, y si actúa con perseverancia, su total desarme. Todos somos verdugos, todos somos víctimas.

Si entendemos la censura como el "Dictamen y juicio que se hace o da acerca de una obra o escrito" o "Nota, corrección o reprobación de algo" según la Real Academia de la Lengua Española, y aplicado al sistema artístico, la censura se produce en conferencias, mesas redondas, sesiones de preguntas y respuestas, en reuniones privadas o en una simple charla, cerveza en mano, en la sala de exposición. También se ejerce la censura mediante la imposición ideológica a partir de textos, ensayos, proyectos curatoriales, lineas editoriales, etcétera. Este artículo es en sí mismo un ejercicio de censura contra aquellos que ejercen la censura que somos potencialmente todos nosotros. Defender la propia ideología suele implicar el desautorizar los puntos de vista divergentes, ya sea explícita o implícitamente. Y por supuesto, cada quien a su medida y en su micro circuíto, ejerce los mismos patrones y conductas con ciertas variaciones más de forma que de fondo.

Cuando definimos una pieza como low brow art, inmediatamente estamos implicando que existe otro tipo de arte más elevado ya sea intelectual, estética, o simbólicamente hablando. Cuando hablamos de espacio independiente, sin saber muy bien a qué nos referimos por ser éste un concepto tan resbaladizo y poco arriesgado, afirmamos con complicidad que existen otros espacios que son dependientes... ¿de un sistema, de un mercado, de una postura política con respecto al arte actual? Cuando nos referimos a los proyectos artísticos comerciales, siendo éste un término que en el medio artístico se entiende como peyorativo, estamos desaprovando su existencia con un sólo adjetivo. Todos sabemos que términos usar, en qué momento, ante qué persona.

La censura en el arte supone una estrategia de autoafirmación, legitimación, complicidad, vínculo, posicionamiento. "El censor actúa, o cree que actúa, en interés de la comunidad. En la práctica es frecuente que exprese la indignación de la comunidad o que imagine dicha indignación y la exprese. En ocasiones imagina tanto la comunidad como la indignación de ésta." escribe JOHN M. COETZEE en la entrevista "La pasión por silenciar", publicada el 1 de abril del 2007 en el periódico El País con motivo de la publicación de su libro "Contra la censura: Ensayos sobre la pasión por silenciar".

A partir de algunos fragmentos seleccionados de este libro invité a Helena Fernández Cavada, amiga y artista visual española residente en México y Suecia, a entablar una conversación para poder entender un poco más sobre los procesos de censura en una época que gusta concebirse como democrática y supuestamente evolucionada en materia de derechos humanos. Les comparto aquí dicha conversación:

EUGENIO ECHEVERRÍA: Podemos empezar a hablar en un grado muy general. ¿Qué presencia tiene la censura en nuestro contexto?, ¿cómo se da o no se da comparado con otras sociedades, con otros contextos?, ¿cómo se pueden identificar los procesos de censura cuando no es política explícita?

Desde finales del S.XX y actualmente en los paises occidentales, los gobiernos supuestamente democráticos saben que se pueden permitir cierta disidencia. Que si se permiten diferencia de opinión aparecen como Estados aparentemente democráticos. También han identificado que permitir la diferencia de opinión supone una válvula de escape que paradojicamente facilita la imposición de ciertas políticas comprometidas. Pero claro, también hay muchos campos, por ejemplo el periodismo en México, donde la censura toma nombre de desapariciones, la opinión disidente se paga con la muerte. En un sentido menos crudo, por ejemplo en España, la censura opera desde una política de divulgación ideológica que se va instalando en el individuo y como tal en la sociedad, y es la sociedad la que finalmente marca qué sí se puede decir o no y hasta qué punto.

HELENA FERNÁNDEZ CAVADA: Sí, es que conviven muchos tipos de censura al mismo tiempo, desde distintos ángulos, y eso es lo que convierte los procesos de censura en algo muy complejo de identificar. Creo que tendríamos que desmenuzar desde dónde sueceden, dónde impactan y qué implican. Por ejemplo, ahora que aludes a España: se ejerce censura política desde el Gobierno central sobre la lectura que se hace de la guerra civil, con una manipulación a partir de la Ley de Memoria Histórica.

EE : Es cierto, desde el Gobierno central se censura la lectura que se hace sobre ciertas etapas históricas y el pensamiento crítico en torno a dichas etapas históricas para que no se revisen. En la medida en la que no se revisan no se puede asegurar qué tanto se siguen generando esas mismas dinámicas. Y el resultado es que aunque sea desde otro lugar muy diferente, el poso ideológico del franquismo ha seguido afectando muchas políticas del Gobierno del Partido Popular en el transcurso de estas últimas décadas.

HFC : Sí, y sigue existiendo un bloqueo sobre la memoria histórica a partir de todos los medios de comunicación. O cuando se publicó hace cinco años la enciclopedia de la Real Academia de Historia que afirmaba que Franco no fue un gobierno autoritario, dictatorial y que Azaña sí. Habría que preguntarse en qué medida estas decisiones estan impulsadas desde los gobiernos. Y desde ahí, cómo ejercen cierto punto de vista que invade el de otros e impidiendo que haya esclarecimiento ante ciertos hechos.

EE : Sí, claro, en el momento en el que afirmas cierta cosa, niegas la contraria. Entonces los procesos de censura no son solamente aquellos bajo los cuales se intenta impedir un discurso, una aseveración, una afirmación o una revisión. También el mismo hecho de aseverar o de afirmar implica negar una cosa, tratar de dar luz a una postura específica y como tal censurar esa otra posibilidad.

H FC: Y sobre todo cuando esa otra posibilidad no la dejas suceder, porque cuando dejas que convivan puede haber un debate. Pero si no la dejas suceder, como es en el caso de España...

EE: Y aquí en México la situación se esta complicando con respecto a la libertad de prensa. Hay muchos temas y situaciones políticas, sociales y económicas que literalmente van más allá de un mero tabú. Abordar ciertos temas, con cierta información y desde ciertas plataformas, puede llegar a comprometer tu vida. Y éste sería el exponente más violento y radical de la censura. Por tradición los procesos de censura se han considerado aquellos que se dan desde el Estado contra manifestaciones literarias, cinematográficas o artísticas. Hoy en día esto no parece estar sucediendo en México de un modo explícito, pero claro, estos recortes brutales que se han dado en CONACLULTA y en el INBA son en sí estrategias de reducción de las manifestaciones culturales y como tal implican procesos de censura. Paralelamente suceden otro tipo de procesos de censura que se dan desde las mismas estructuras que fomentan la cultura, desde donde se decide apoyar o rechazar ciertos tipos de proyectos, etc. En el contexto mexicano, sí podemos seguir hablando de esta censura que proviene del Estado y que va directamente al escritor, al artista o al cineasta, pero también podemos empezar a hablar de otro tipo de censura mucho más sutil que opera entre los mismo individuos que forman parte de la escena artística y que opera entre circuitos.

H: Sí, hoy en día en casi todos los lugares es así. Todo es mucho más velado, no podemos permitirnos decir que hay una censura en España, tampoco se nos permite decir eso. Hablar de un aparato como existía en el franquismo, que le ponían sujetadores a las mujeres que salían desnudas en los carteles de cine. Hay tantos ejemplos de eso en épocas pasadas... Por supuesto que hoy en día es mucho más velada. Desde la autocensura hasta las redes que existen detrás del hecho que provoca que un proyecto no suceda. No sabemos con claridad las conexiones que hay detrás de esas situaciones, a lo mejor puede ser un político, un narco, un funcionario, un empresario que logra boicotear un proyecto. Y esto va hasta las redes conformadas por ciudadanos. Por eso comentaba: ¿con cuántas censuras convivimos hoy al mismo tiempo y cómo podemos descifrarlas?, ¿cuántas fuerzas están operando en ese sentido a la vez? Desde los intereses que no se puede dañar: la imagen de un estado, la imagen de una asociación, la imagen ideológica, la moral, religiosa, los feministas, las convenciones sexuales y de género... ¿Cuántas capas ideológicas existen que no pueden ser mostradas, difundidas, compartidas plenamente?

EE: Es una cosa que también me sorprendió, por ejemplo, cuando fui jurado del FONCA co-inversiones. En realidad fue una oportunidad muy interesante para saber cómo funcionan los procesos de selección del FONCA. No sé cómo sea para jóvenes creadores pero para co-inversiones, siendo el FONCA un aparato gubernamental de fomento a las artes y a la cultura y teniendo esa fama de que los procesos están trucados, resulta que bajo mi experiencia eso no es cierto. Sí se evalúa la calidad del proyecto y su capacidad de incidir en un contexto cultural y social. Lo interesante es que muchas veces esos proyectos sí operan desde lo crítico contra lo sistémico y suceden de todos modos, son apoyados, porque aquellos que seleccionan los proyectos finalmente forman parte de ese pensamiento crítico y no del aparato gubernamental, y sí son quienes deciden. Y es interesante porque finalmente es el gobierno el que a través de nuestros impuestos, o nuestros impuestos a través del gobierno, los que financiamos los proyectos, pero al pasar por ese programa específico de Gobierno no hay un filtro claro en términos de censura. Yo no he visto censura cuando me ha tocado ser jurado del FONCA o del INBA. También es cierto que en México los artistas son muy precavidos. Si tú comparas la producción artística en México, en términos de crítica política, de crítica social, crítica del modelo económico, con respecto a la producción artística de otros países, te das cuenta que a penas empieza a emerger una voluntad de cuestionamiento. De unos años para acá ha crecido mucho. Pero hace cinco años estábamos muy lejos de los planteamientos críticos de los colombianos o de los brasileños. México no sé muy bien por qué es mucho más evasivo con respecto a temas candentes o con respecto a temas sensibles que estén relacionados con lo sistémico.

Si hablamos de censura parece que a fuerzas tiene que venir desde el Estado, pero como bien decías, eso no es del todo cierto. Hay muchas capas en la censura y las vivimos cotidianamente a muchos niveles. La censura se da desde lo macro que es Estado y macro política, hasta lo micro que es en el seno de la familia y en el mismo individuo. Centrándonos en el medio en el que nosotros trabajamos, que es un medio especializado en arte contemporáneo, también existen procesos de censura de unas instituciones hacia otras, de una institución hacia sí misma, de unos artistas hacia otros, de curadores hacia artistas, del mercado hacia un movimiento o disciplina. Existen procesos que responden evidentemente a necesidades políticas de dicho medio y como tal existen procesos a partir de los cuales se trata de fomentar ciertos tipos de situaciones y tratar de renegar otras. Yo me pregunto si esos no son también procesos de censura.

H FC: ¡Qué complicado! Como que sientes que uno de los trucos del sistema capitalista ha sido el ser capaz, como han explicado muchos estructuralistas, de hacer que todas estas estructuras de represión y censura se inserten en el individuo y que sea el propio individuo quien las ejerza. Eso es lo más perverso y es ahí cuando se ejercen ciertos mecanismos de censura velada. Cuando es tu compañero o cuando eres tú mismo quien la ejerce sin darse cuenta de que lo estás ejerciendo. Se trataría de ser más perversos que la perversión del sistema. Nosotros podemos de alguna forma entrar, intentar entrar, en las pequeñas fisuras que puede tener. El problemas desde mi punto de vista es que el sistema del arte también tiene sus propios mecanismos de establecer los nodos de poder, desde aquellos que con su práctica determinan cuales son los discursos que se tienen que establecer. Siento que la censura sirve también para no desenmascarar ciertas estructuras que operan detrás de un sistema, en este caso artístico. Entonces también dentro del sistema del arte no se van a permitir ciertos sucesos o situaciones. Si hay unas estructuras de poder dentro del arte éstas no van a permitir que se ejerza crítica sobre sí mismas, que se desenmascaren. Pero no es simple. Otra cosa que leía que me parecía interesante hablaba de cómo las corrientes ideológicas no van a producir los cambios que esperamos. La censura opera más allá de eso, en hábitos, en afectos, en la cotidianidad que no somos capaces de repensar. Y lo más dramático es que en realidad sabemos que esto está sucediendo.

EE: Me gusta mucho esta definición del Diccionario de la Lengua Española, 22ª edición, que dice “La censura es la intervención que practica el censor en el contenido o en la forma de una obra atendiendo a razones ideológicas, morales o políticas.” Es una definición muy extrema, porque "intervención" es un concepto muy amplio y potencialmente lo abarca todo. Tú puedes, en una conversación horizontal, amistosa, honesta y amigable, intervenir en el pensamiento del otro por razones ideológicas. Lo hacemos todos los días. ¿Eso es censura? Supongo que depende de las motivaciones. Como bien decías, generar una discusión para que dos pensamientos antagónicos coexistan y construyan un tercero posible no parece un proceso de censura pero de diálogo y consenso. Entonces no estamos hablando de censura, no hay una imposición. Quizá la característica de la imposición es determinante a la hora de definir qué es y qué no es censura.

HFC: Sí, normalmente es en contra de la persona o en contra de la obra.

EE: O a favor de situaciones ajenas a la obra o a la persona. Pero se va en contra de esa obra y/o esa persona para promover y defender cuestiones ajenas a la obra en sí. Por ejemplo, me imagino los procesos de asesoría en el marco de una beca, en el contexto de una beca o de un sistema educativo, de una escuela de arte por ejemplo.

HFC: Si, la censura explícita es fácilmente definible, fácilmente se puede señalar y se puede detectar. Ese tipo de mecanismos casi no operan hoy en día en ciertas sociedad porque en sí mismos y por consenso social han sido determinados como inexcusables. Operan en dictaduras, operan en situaciones muy claras cuando los intereses de un gobierno están comprometidos y se ven totalmente acorralados a tomar la opción más burda. Pero siento que los procesos de censura que son más complejos son esos que operan a un nivel mucho más invisible y que operan en los mecanismo sociales sin que nos demos cuenta. La versión más problemática es el de la censura que te autoimpones. La censura que te puedes poner por ejemplo al aplicar a una beca o escuela, o la censura que puedes imponerte para entrar en el discurso de un curador si quieres ir a una exposición. Esa es la que creo que considero mucho más dolorosa.

EE: Y es la más alarmante, estoy totalmente de acuerdo. La censura autoimpuesta, que se ejerce sobre uno mismo con la finalidad de pertenecer. Esa es una característica o síntoma del estado de desarrollo del arte emergente, del arte joven en México. Eso es algo en lo que he estado haciendo mucho incaphié en los últimos dos años, porque lo veo de una manera muy evidente. Por ejemplo, una artista que tiene trayectoria interesante y fuerte en fotografía, cuyo trabajo fotográfico es exageradamente propositivo, una artista que además tiene una sensibilidad muy desarrollada para el trabajo fotográfico, algo que es muy difícil de lograr en esa disciplina. Pero todos sabemos que las grandes instituciones, los grandes curadores, generalmente no trabajan con fotografía. En México, la fotografía es difícil que entre dentro de lo que se considera "arte contemporáneo". Entonces de repente esta artista empieza a variar su técnica y su trabajo para desplazar su producción hacia otro tipo de obra que quizás se integre mucho mejor en lo que en México se acota y se define por las grandes instituciones y las grandes personalidades como "arte contemporáneo." En los grandes museos extranjeros sí vemos exposiciones de fotografías, en el MOMA o en el Withney, pero aquí en el MUAC, ¿cuándo has visto una exposición de fotografía como tal? Jamás lo hemos visto. México es muy cerrado en ese sentido. Y pareciera que el "arte contemporáneo" en nuestro país se entiende como arte post-conceptual y quizás se abre a otros espectros como el arte procesual, el arte relacional, pero si tu piensas en graffiti éste no es considerado como "arte contemporáneo", si piensas en fotografía, en México no es considerada como "arte contemporáneo", la pintura para muchos no es considerada como "arte contemporáneo". Es un debate que existe y dentro de este debate hay intereses económicos, políticos, de cotos de poder, hay presión. Por supuesto que hay instituciones que se dedican a la divulgación de su propio concepto de lo que es y lo que no es "arte contemporáneo", ya sea partir de procesos educativos, de exposiciones, de procesos de fomento, de becas, y para mi esos son procesos de censura sucediendo a partir de motivaciones que nada tienen que ver con el arte en sí mismo. Esa es la censura que encuentro más alarmante porque es la que de alguna manera esta coartando a las generaciones jóvenes que en ese afán por pertenecer y por miedo a ser rechazados no se atreven a cuestionar lo establecido. Por lo mismo interiorizan las reglas del juego que están dictadas o proyectadas desde personalidades con trayectoria establecida, desde teóricos y académicos, curadores, hasta instituciones de trayectoria y peso.

HFC: Sí, había un frase aquí que me gustó mucho. Dice: "Para John Stuart Mill no es la sociedad la que requiere protección contra el individuo que se aparta de las normas, por el contrario, lo que hay que proteger son los derechos del individuo, no solamente ante "la tiranía del magistrado" sino también contra "la tiranía de la opinión y el sentimiento dominante", es decir, la tendencia de la sociedad a poner sus propias ideas y prácticas como reglas de conducta para todos” Esto me parece muy interesante. Recuerdo que Magali Lara decía que los libros de artistas se hacían, se hicieron en respuesta a un sistema que tendía hacia lo dominante. Era una forma de pervertir, de salir del museo y hacer trueques directos, de relacionarse de otra forma con el público, etcétera. Pero era una forma de intentar no pertenecer al sistema, y de este modo quebrarlo, expandirlo. Hoy en día sientes que muchas de las prácticas que se hacen no suceden con el fin de intentar expandir los límites, de ponerlo en crisis o en cuestionamiento, sino como oportunidades para insertarse dentro del medio. Esto tiene que ver con esta protección de la que John Stuart Mill habla, en un estado un poco distinto pero muy semejante, nosotros tenemos que proteger algo distinto, para permitirnos ser de otra forma.

EE: Como artistas ustedes están sometidos a mucha presión, esa presión que no es más que lo que dice aquí, "tiranía de la opinión y del sentimiento de una sociedad". No estamos hablando de la sociedad en términos generales, estamos hablando de la micro sociedad conformada por un colectivo de artistas, curadores, gestores, promotores.

HFC: ¡Es que todo es tan complejo! Yo no soy una especialista en esto. Pero por supuesto que el sistema del arte ejerce esa presión sobre nosotros en muchos términos: de subsistencia, de visibilidad, de producción, y nosotros tenemos la elección de lidiar con eso, pero también es verdad que hoy en día también existe cierta presión sobre el mismo sistema de arte y existe una presión sobre ella en términos de cuántos visitantes tiene, de la opinión publica, si una exposición es exitosa o no. No podemos aislar el sistema del arte dentro de su caparazón y no pensar que "la tiranía de la opinión y el sentimiento dominante" también está afectando a este mismo sistema.

EE: Sí, permea desde la sociedad en su sentido más amplio

HFC: Entonces volvemos a la idea de que la censura se emite desde múltiples y diversos lugares. El sistema se intenta perpetuar continuamente desde todas la instancias, todos pertenecemos a ese sistema y esa perpetuación del sistema conlleva ciertas estrategias de censura, de poder, de represión, pero todos la ejercemos a distintos niveles, desde lo individual hasta lo social, de las multitudes hasta las instituciones, desde el gobierno, porque nadie quiere perder su cachito de perpetuación.

EE: Esto que comentas se redacta bien en una cita del libro: “El objeto del poder es el poder, el poder en narcisista por naturaleza, se esfuerza constantemente por perpetuarse por medio de la clonación y se acerca cada vez más a un estado de completa homogeneidad por el procedimiento de expulsar todo lo que parece extraño o desviado”.

HFC: Claro, eso es. Y todos somos parte de esto. Todos conocemos las ideologías que operan, lo difícil es salirse de los hábitos y de las relaciones afectivas que pueden desviarnos de eso, que no tiene que ver con la fisura pero sí con la perpetuación, y ésta no se establece a nivel ideológico. Es decir, sabemos que el sistema del arte tiene todas estas carencias que conocemos y no estamos de acuerdo con ellas. Lo difícil es que todo el sistema esta tan embonado que es difícil cambiar eso para que esas carencias se transformen en otra cosa.

EE: Y pesa darse cuenta como todos estamos limitados por unos lineamientos específicos. Vuelvo a lo que decíamos, ¿qué es o no es arte contemporáneo?, ¿qué discursos son válidos y cuales no?, ¿qué metodologías son válidas y cuales no?. Todo esto lo tenemos bastante interiorizado y limita nuestro potencial creativo siendo que tenemos un marco bajo el cual podemos operar, podemos trabajar, podemos producir, podemos crear, podemos gestionar. Muchas veces no nos atrevemos a salirnos de ese marco porque la disidencia finalmente tiene un grave riesgo, que es el rechazo, es el no formar parte. Entonces cuando cualquier persona quiere, por una necesidad básica, pertenecer a algo más grande que uno mismo que es un circuito social y profesional, tiene que aprender los usos y costumbres de ese circuito. Ahí opera un proceso de censura y dominación velado pero rotundo. En la medida en que yo aprendo esos usos y costumbres me voy a ir insertando en ese circuito, pero en la medida en que me voy insertando en ese circuito voy perdiendo mi espectro creativo, el cual también se va limitando. Si yo quiero ejercer desde la disidencia, si yo quiero ejercer desde la alternativa, corro el riesgo de aislarme, corro el riesgo de dejar de pertenecer. Esta lógica, este pensamiento básico "para poder pertenecer debo hacer y para poder no hacer corro el riesgo de no pertenecer" es lo que provoca un espectro creativo actualmente muy limitado.

HFC: También creo que hay muchas personas que han elegido no condicionarse por esto pero quizás no las vemos. Hay gente que hace desde otros puntos de vista, desde otras estrategias, desde otras metodologías y que a nuestros ojos no existen. Han decidido eso. Si empiezas a escarbar un poco encuentras miradas alucinantes, encuentras un espectro alucinante de sensibilidades. Lo que pasa es que a lo mejor no son tan visibles, pero existen. Sí puedo decir que vivimos una homogeneización, ciertas instituciones tienden a darnos más de lo mismo con los mismos formatos expositivos, los mismo dispositivos.

EE: Los mismos discursos, las mismas técnicas, las mismas disciplinas. Son tendencias.

HFC: Sí, pero también hay que salirse un poco de los márgenes en donde nosotros solemos poner el ojo y siento que ahí aparecen cosas. Eso también denota que sí existen otras maneras de hacer. Es que la palabra censura me parece un poco vieja, pero sí existe y lo hemos visto tan claro estos meses.

EE: Finalmente esto es un juego "emisor - receptor". El emisor ejerce un acto impositivo, acto de censura y el receptor lo recibe o no. Que haya unas estructuras de poder que defienden su postura política con respecto a qué es el arte actual es indiscutible y lógico, que no constructivo. Pero eso pasa en todos lados, pasa en otras microsociedades, en vecindades, pasa en matrimonios, en Gobiernos, pasa en corporativos. El poder y la adherencia al poder es parte de la naturaleza humana. Pero, ¿qué tanto tenemos la obligación, las personas que trabajamos en el medio artístico, qué tanto tenemos la capacidad, la voluntad y la valentía de no acatar esos lineamientos? Me preocupa que observo una generación muy joven, de entre 20 y 30 años, de entre los cuales reviso entre 300 y 500 proyectos al año, que parecen en su mayoría no tener voluntad de cuestionamiento, carecen del impulso disidente, no hay voluntad de ruptura. Por el contrario, tienen una necesidad extrema de pertenecer, son capaces de aceptar esos lineamientos como punto de partida para desarrollar luego su trabajo, su discurso, su cuerpo de obra y su carrera. Eso es lo peligroso. Lo peligroso no es que haya censura, porque censura siempre va a haber, en términos simbólicos, en términos explícitos, en términos más o menos marcados, el problema es que ese marco se acepte como válido y se entienda como punto de partida.

HFC: Hay varias cosas, una es que el defender la ideología no significa un proceso de censura. Tú puedes defender tu postura ideológica, por supuesto, pero eso no quiere decir que censures la otra. Lo que no permite la censura generalmente es la posibilidad del debate, la posibilidad de confrontación. Lo de acatar los lineamientos, lo de no pertenencia es muy complicado, es muy complejo por todas las sutilezas que aparecen en nosotros mismos, volvemos a la autocensura.

EE: Aquí hay otra cita del libro que me parece interesante y bonita.

HFC: Ah sí, la de Danilo Kis "La batalla contra la censura es anónima, solitaria y sin testigos, y hace que el sujeto se sienta humillado y avergonzado por colaborar. Significa leer tu propio texto con los ojos de otra persona en una situación en la cual te conviertes en tu propio juez, más estricto y suspicaz que cualquier otro...

El censor autodesignado es el álter efo del escritor, un álter ego que se inclina sobre su hombro y mete las narices en el texto ... Es imposible vencer a ese censor, porque es como Dios: lo sabe y lo ve todo, ha surgido de tu propia mente, de tus propios miedos, de tus propias pesadillas...

Este áter ego ... consigue debilitar y contaminar incluso a los individuos más morales a quienes la censura externa no ha logrado quebrar. Al no admitir que existe, la autocensura se alinea con las mentiras y la corrupación espiritual"

EE: Sí, y la de Reynaldo Arenas que va en la misma línea: “No solo una persona objeto de represión sino también auto reprimida, no solo una persona censurada, sino auto censurada no solo vigilada sino que se vigila a sí misma". Esto ya existe, ya sucede y pocas veces tomamos conciencia. Y regresando a lo que comentabas sobre defender la ideología versus imponer una ideología.

HFC: Más que imponer, bueno sí decía imponer, pero más que nada me refiero a las situaciones en las que no se permite que exista el debate.

EE: Sí, pero es peligroso verlo desde ahí. ¿Qué es "no permitir"? Hay muchas maneras de imponer. Se puede imponer sin forzar, se puede imponer sin que se note... Como escribe Coetzee: "Una reveladora característrica de la censura es que no está orgullosa de sí misma, que nunca hace alarde de sí misma. Esa instancia espera el día en que, como sus funciones se habrán interiorizado de manera general, su nombre ya no tendrá que pronunciarse."

Cuando tú logras que el pertenecer a una círculo sea exageradamente atractivo, aquellas personas que no pertenecen a dicho círculo van a hacer lo que sea necesario para pertenecer porque se esta apelando a una característica humana muy vulnerable y sensible que es el sentido de pertenencia de un individuo aúnado a lo aspiracional. Eso es ejercer violencia, siempre y cuando tu pongas condiciones a la entrada del círculo, lo cual es inevitable por definición. Desde ahí se ejerce un poder sutil pero contundente. Cuando tú haces que pertenecer a una círculo sea exageradamente atractivo ostentas el poder que te da ser objeto de deseo: "Tú puedes entrar a mi círculo siempre y cuando te rijas por estos lineamientos". No estas negando que el otro piense diferente pero le estas poniendo una serie de condiciones para que pueda pertenecer y éste es un mecanismo tan perverso como peligroso. Ahí la violencia, la censura y la imposición vuelven a ser veladas pero reales, y sucede que esas ambas partes tienen muchísima responsabilidad. Aquel que propone las condiciones para pertenecer y ese otro, que para pertenecer no se cuestiona esas condiciones, las asume. Eso es lo que yo creo que está dificultando la oxigenación de una producción artista joven en México. Así lo veo yo de una manera muy marcada y muy clara. Cuando veo proyectos que son refritos, cuando veo proyectos que son la enésima versión de la obra de artistas consolidados, cuando veo discursos que son retazos de citas teóricas de múltiples referentes y están hilvanadas por los pelos... Todo eso es tratar de legitimarse en lo que ya esta legitimado para poder pertenecer. Ahí no hay creatividad, no hay propuesta artística, no hay innovación, no hay pensamiento crítico, no hay ruptura, no hay disidencia, ahí lo que hay es avidez por ser y estar, y eso es para mi es como opera la censura dentro del sistema artístico a nivel local, porque ni siquiera voy a hablar de México como país ya que desconozco, así que me refiero a México D.F.

HFC: Y eso viene dado también por otras cuestiones. Una es efectivamente por querer pertenecer, pero también porque todos tenemos los mismos hábitos, revisamos las mismas fuentes. Plataformas como Facebook provocan un bucle de la misma información. A menudo eso hace que las estructuras mentales, las estructuras creativas, sean las mismas en todos. Entonces siento que si nosotros generásemos hábitos distintos habría más diversidad, diversidad a la hora de hacer y a la hora de crear, surgirían otras ideas. Usar los mismos materiales, tener los mismos hábitos, leer las mismas fuentes, genera homogeneización. No es solo dentro de lo artístico, sucede en todos los niveles de cultura. Una de las características que se han repetido sobre el gran triunfo del capitalismo, del post-capitalismo o como queramos llamarle, es la incapacidad que tenemos de imaginarnos en otro sistema. A cuantas personas oyes decir "Es que si esto no existe, no existe otra cosa. Esta es la mejor forma que podemos vivir, no podemos hacerlo de otro modo". Somos incapaces de imaginarnos otro sistema en el que pudiéramos vivir y eso implica la incapacidad de imaginar más allá de las fronteras que ya están dadas de una forma.

EE: Es frustrante cuando uno se reconoce dentro de esa impotencia, de esa incapacidad, de esa falta de imaginarse en otro contexto, de otra manera y de repensarse profundamente. Porque cuando nos redefinimos lo hacemos dentro de un marco y nos establecemos dentro de ese mismo marco, del lado de la derecha o de la izquierda, y viceversa, pero no nos salimos del marco.

HFC: Pero sí hay otras formas de hacer. Yo creo que sí hay. Leo artículos de distintas personas que son capaces de imaginar otras formas. No sé qué ejemplo poner pero yo creo que sí hay distintos modelos económicos que se han intentado implementar de distintas formas en distintas comunidades. Yo creo que sí hay cierto movimiento que se está gestando, no quiere decir que vaya a tener más visibilidad de la que tiene, ni que vaya a progresar, pero sí siento que existe. No en la gran mayoría, pero de repente leo cosas que me hace sentir que sí hay posibilidades.

"La intolerancia social es de naturaleza distinta a las sanciones oficiales respaldadas por la fuerza de la Ley: la gente tiene la alternativa de no seguir la ortodoxia."

"Contra la censura: Ensayos sobre la pasión por silenciar" - John M. Coetzee